10 IDEAS PRINCIPALES GAUDIUM ET SPES
El concilio Vaticano II profundizado en el misterio de la iglesia, se dirige a los hijos de la iglesia católica y a cuantos invocan a cristo.
El género humano tuvo a su disposición tantas riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico y sin embargo una gran parte de la humanidad sufre de hambre y miseria y son muchedumbre los que no saben leer ni escribir.
Surgen muchas veces en el propio hombre el desequilibrio entre la inteligencia práctica moderna y una forma de conocimiento teórico que no llega a dominar y ordenar la suma de conocimientos.
El hombre experimenta múltiples limitaciones, se siente, sin embargo, ilimitado en sus deseos y llamado a una vida superior, atraído por muchas solicitaciones.
También en la vida económico-social deben respetarse y promoverse la dignidad de la persona humana, su entera vocación y el bien de toda la sociedad, porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida económica-social.
El desarrollo debe permanecer bajo el control del hombre, no debe quedar en manos de unos pocos o de grupos económicamente poderosos en exceso, ni tampoco en manos de una sola comunidad política.
El trabajo humano que se ejerce en la producción y en el comercio o en los servicios es muy superior a los restantes elementos de la vida económico, pues estos últimos no tienen otro papel que el de instrumentos.
Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contine para uso de todos los hombres y pueblos, en consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la égida de la justicia y con la compañia de la caridad.
En materia de política monetaria cuídese no dañar al bien de la propia nación o de las ajenas, tómense precauciones para que los económicamente débiles no queden afectados injustamente por los cambios de valor de la moneda.
Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la comundad civil son conscientes de su propia insuficiencia para lograr una vida plenamente humana y perciben la necesidad de una comunidad más amplia, en la cual todos conjuguen a diario sus energías.
Referencia
SS Paulus VI. (1965) Gaudium et Spes, Roma: CVII.
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